29 de septiembre de 2025
  • Primera película declarada por el ICAA (Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales) como 100% accesible
  • La peícula fue el escogida para dar inicio a la Sección Colleita el pasado domingo

La directora Lucía Álvarez visitó esta mañana el Centro Cultural Marcos Valcárcel para presentar su película Amores Brujos. Fue recibida por César Silva, asesor de programación del festival, quien destacó que la película fue la encargada de inaugurar la Sección Colleita el pasado domingo 28. Este ciclo es una iniciativa que busca recuperar el vínculo con cineastas que ya participaron en otras ediciones del festival, como es el caso de Lucía Álvarez. Además, en la tarde del lunes, se proyectó también un cortometraje de la directora en el propio centro cultural, consolidando así su presencia como una gran amiga del certamen.

Lucía Álvarez expresó su satisfacción por poder presentar su película, una obra que le llevó seis años de trabajo y de la que se muestra especialmente orgullosa. Según explicó, «el proyecto parecía inicialmente casi imposible de realizar debido a la complejidad de las piezas musicales que lo componen». Además, destacó que se trata de la primera película reconocida por el ICAA (Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales) cómo 100% accesible, lo que considera un logro significativo en la lucha por hacer de la cultura un derecho universal. También quiso agradecer al festival su apuesta por proyectar en Ourense una obra accesible, convirtiéndose así en un referente para otros certámenes del país.

Amores brujos se sumerge en el Manuel de Falla más flamenco, visto a través de los ojos de María Lejárraga, una mujer esencial en la historia cultural española que permaneció en la sombra hasta hace poco. La directora subraya que Manuel de Falla «no es tan conocido como se suele pensar» y que merecía una obra cinematográfica que «le hiciera justicia», especialmente teniendo en cuenta que el propio compositor afirmaba no «escribir música para el cine porque era el cine quien le debía una película». Para Álvarez, cumplir esa idea se convirtió en un deber moral.